Si las deudas de la tarjeta de crédito se han acumulado y ya no sabes cómo pagar el saldo, puedes comenzar este momento poniendo tu preocupación delante de Dios y pidiendo sabiduría para recuperar poco a poco tu estabilidad financiera.
Cuando mirar la tarjeta de crédito produce miedo
Quizá comenzó con una compra pequeña.
Después llegó una emergencia.
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Una factura inesperada.
Un gasto médico.
Una reparación.
O simplemente hubo un mes en el que el salario no alcanzó.
Utilizaste la tarjeta pensando:
“El próximo mes lo soluciono.”
Pero llegó el siguiente estado de cuenta.
Y aparecieron:
intereses;
pago mínimo;
compras financiadas;
cuotas;
saldo pendiente.
Ahora mirar la aplicación del banco ya produce ansiedad.
Si estás pasando por eso, puedes hacer esta oración con calma.
Oración para salir de las deudas de la tarjeta de crédito
Señor, hoy vengo ante Ti con una preocupación que pesa sobre mi corazón.
Tú conoces mi situación.
Sabes cuánto debo, cuánto gano y cuánto necesito para cuidar de mi hogar y de mi familia.
Miro las deudas de mi tarjeta de crédito y siento miedo porque no sé cómo voy a pagar todo.
Por eso hoy te pido serenidad.
No permitas que la desesperación me lleve a tomar decisiones que puedan empeorar mi situación.
Dame sabiduría para administrar el dinero que llega a mis manos.
Ayúdame a distinguir lo necesario de aquello que puedo aplazar.
Muéstrame dónde puedo reducir gastos sin perjudicar las necesidades de mi familia.
Dame disciplina para no seguir utilizando el crédito como si fuera parte de mis ingresos.
Señor, abre también puertas de trabajo y nuevas oportunidades.
Si necesito aumentar mis ingresos, dame fuerzas para buscar un nuevo empleo, aprender nuevas habilidades y reconocer las oportunidades que aparezcan delante de mí.
Ayúdame a enfrentar mis deudas con responsabilidad.
Que no tenga miedo de mirar los números.
Que pueda saber cuánto debo, cuánto pago de intereses y cuánto necesito reservar cada mes para disminuir el saldo.
Dame sabiduría si tengo que hablar con el banco, renegociar una deuda o comparar una alternativa de financiación.
Protégeme de decisiones precipitadas.
Protégeme de estafas.
Protégeme de préstamos que parecen una solución rápida pero pueden traer una carga todavía mayor.
Señor, dame paciencia.
Tal vez esta deuda no desaparezca hoy.
Pero ayúdame a avanzar un paso cada día.
Que cada pago realizado sea parte de un nuevo comienzo.
Que aprenda de esta etapa.
Que vuelva a tener control sobre mi dinero.
Y que llegue el día en que pueda mirar mi tarjeta sin miedo porque mis finanzas están nuevamente organizadas.
Pon paz en mi corazón y sabiduría en mis decisiones.
Amén.
Después de orar, mira cuánto debes realmente
La preocupación financiera suele crecer cuando evitamos mirar el problema.
Abre tu aplicación bancaria o el último estado de cuenta.
Anota:
- saldo total de la tarjeta;
- pago mínimo;
- tasa de interés;
- compras financiadas;
- cuotas pendientes;
- fecha límite de pago.
Si tienes más de una tarjeta, repite el proceso con cada una.
No necesitas resolverlas inmediatamente.
Primero necesitas saber exactamente dónde estás.
¿Por qué la deuda de la tarjeta puede crecer tan rápido?
Una tarjeta de crédito permite utilizar dinero que después tendrás que devolver.
Cuando mantienes un saldo pendiente, pueden aplicarse intereses según las condiciones del producto.
Por eso pagar una cantidad muy pequeña durante muchos meses puede hacer que la deuda tarde mucho más en desaparecer.
Y aquí aparece uno de los términos más importantes:
pago mínimo.
Cuidado con acostumbrarte al pago mínimo
El pago mínimo puede resultar útil cuando atravesamos un mes especialmente difícil.
Pero convertirlo en una rutina puede prolongar la deuda.
Imagina:
debes una cantidad importante;
pagas sólo el mínimo;
continúas utilizando la tarjeta;
el siguiente mes vuelves a pagar únicamente el mínimo.
Puedes terminar en un ciclo donde pagas todos los meses pero tienes la sensación de que la deuda casi no disminuye.
Por eso necesitas un objetivo diferente:
reducir el saldo.
Deja de aumentar la deuda mientras intentas pagarla
Este paso puede ser difícil.
Si estás intentando salir de una deuda de tarjeta de crédito, evita utilizarla para gastos que puedes pagar de otra manera siempre que sea posible.
Porque si pagas 300 y después gastas otros 250, has reducido la deuda solamente en una pequeña parte antes de considerar posibles intereses.
La tarjeta no es el enemigo.
Pero necesita dejar de funcionar como una extensión permanente de tu salario.
¿Conviene pedir un préstamo para pagar la tarjeta?
A veces aparece esta posibilidad:
pedir un préstamo personal para liquidar la tarjeta.
Puede tener sentido en algunas situaciones si el nuevo crédito realmente ofrece mejores condiciones.
Pero necesitas comparar:
- TAE o tasa de interés;
- cuota mensual;
- comisiones;
- plazo;
- total a devolver.
Una cuota inferior no significa automáticamente una deuda más barata.
Y existe otro peligro:
liquidar la tarjeta con un préstamo y comenzar inmediatamente a utilizarla otra vez.
Entonces puedes terminar con:
préstamo + nueva deuda de tarjeta.
Si tienes varias tarjetas, elige una estrategia
Supongamos que tienes:
Tarjeta A: deuda pequeña.
Tarjeta B: deuda mayor.
Tarjeta C: interés especialmente elevado.
Puedes organizar un plan para realizar los pagos necesarios en todas y dirigir dinero adicional hacia una deuda concreta.
Lo importante es tener una estrategia.
No repartir pequeñas cantidades sin saber qué objetivo persigues.
Reduce temporalmente los gastos que puedas
No necesitas eliminar todo aquello que hace tu vida agradable.
Pero durante una etapa de deuda puedes revisar:
suscripciones;
compras impulsivas;
servicios poco utilizados;
comidas fuera;
gastos repetidos.
Cada cantidad que puedas liberar puede dirigirse a reducir el saldo.
Incluso pequeñas cantidades empiezan a importar cuando se repiten todos los meses.
Si el salario no alcanza, también necesitas aumentar ingresos
Hay momentos en los que recortar gastos ya no es suficiente.
Tus necesidades básicas simplemente consumen casi todo lo que ganas.
Entonces el problema no puede resolverse únicamente ahorrando.
También puedes necesitar:
buscar un empleo mejor pagado;
negociar tu salario;
encontrar trabajo remoto;
realizar servicios adicionales;
aprender una habilidad nueva.
Una deuda puede ser un problema financiero.
Pero algunas veces revela también un problema de ingresos insuficientes.
No utilices una nueva tarjeta para pagar otra sin hacer números
Cuando una deuda produce miedo, cualquier nueva línea de crédito puede parecer una salida.
Pero trasladar dinero de una tarjeta a otra no elimina automáticamente la deuda.
Antes de aceptar:
otra tarjeta;
otro préstamo;
una refinanciación;
una reunificación de deudas,
compara el coste completo.
La pregunta siempre debe ser:
¿esta operación reduce realmente lo que voy a pagar o simplemente aplaza el problema?
Avanza una deuda y un mes a la vez
Tal vez hoy no puedas pagar todo.
Eso no significa que no puedas comenzar.
Puedes:
conocer tus números;
evitar nuevas compras innecesarias;
aumentar tus pagos cuando sea posible;
buscar mejores ingresos;
revisar alternativas de financiación con calma.
Salir de una deuda puede llevar tiempo.
Pero cada decisión correcta reduce la distancia.
Una oración no sustituye el plan, puede ayudarte a comenzar
Puedes pedir a Dios sabiduría.
Paz.
Disciplina.
Nuevas oportunidades.
Pero después necesitas transformar esas peticiones en acciones.
Mira tus cuentas.
Organiza tus pagos.
Controla el uso de la tarjeta.
Busca nuevas fuentes de ingresos si las necesitas.
Y cuando sientas nuevamente miedo por las deudas, recuerda que no necesitas resolver toda tu vida financiera en un único día.
Empieza con una decisión.
Después otra.
Y sigue avanzando hasta que la deuda de tu tarjeta deje de controlar tu tranquilidad.